Fotografiar el Palacio de Congresos de Zaragoza, obra del prestigioso Estudio de Arquitectura Nieto-Sobejano, fue una experiencia visual y emocional profunda. Este edificio, declarado Bien de Interés Cultural en la categoría de Monumento, es un emblema de la arquitectura contemporánea en Aragón. Y también un desafío para cualquier fotógrafa que busque ir más allá del registro documental.
Mi enfoque aquí fue claro: reinterpretar la geometría del edificio, sus volúmenes y materiales desde una mirada artística, íntima y expresiva. Explorar cómo la luz interactúa con sus texturas. Y capturar no solo la forma, sino el espíritu del lugar.
Una arquitectura de luz, sombras y transparencias
El Palacio de Congresos está construido sobre una narrativa de contrastes: grandes superficies metálicas y de hormigón visto en el interior, amplios ventanales y celosías de metal estirado en el exterior que tamizan la luz y generan una sensación de ligereza arquitectónica única.
Desde mi cámara, quise destacar ese juego de materiales, su capacidad de transformar la luz natural en protagonista. Cada encuadre fue pensado para reflejar la armonía entre masa y vacío, entre estructura y atmósfera.
Fotografía de interiores y exteriores con sensibilidad autoral
Mi trabajo combinó fotografía de interiores y exteriores del edificio, siempre con un enfoque visual cuidado, pausado, casi cinematográfico. Busqué reflejar el ritmo de sus espacios comunes, el diálogo entre el metal, el vidrio y el hormigón, y el efecto envolvente de su diseño modular.
Esta serie no es solo una documentación del edificio: es una interpretación visual que busca emocionar, sorprender, y contar la historia del espacio desde una narrativa propia.

