Me encanta el color. Y creo que queda muy claro en esta serie de imágenes que he generado mediante IA.
Este proyecto nace del encuentro entre la inteligencia artificial y el mundo imaginario que me encanta crear.
Las imágenes que ves aquí no fueron tomadas con una cámara tradicional, sino creadas con inteligencia artificial y luego intervenidas con criterios de dirección de arte, (y bastante retoque digital gracias a Photoshop), composición fotográfica y sensibilidad estética. La IA genera los pliegues, pero es la mirada creativa la que selecciona, edita y da intención a cada imagen.
En este trabajo exploro cómo el origami digital puede transformarse en piezas que podrían pasar por esculturas reales: la luz, la textura del papel, la sombra… todo simulado con precisión, pero seleccionado con alma. Es una colaboración entre la máquina que sueña en pliegues y una autora que los ordena, los jerarquiza y los convierte en discurso visual.
Estas imágenes no solo se muestran; se leen como fotografías. Tienen foco, ritmo, narrativa.

